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15.10.2021  |  00:00 hs.  |  Amigos Universidad de Tel Aviv

Amigos de la Universidad de Tel Aviv

LAS MUJERES PREFIEREN TEMPERATURAS MÁS CÁLIDAS Y DISCUTEN CON LOS HOMBRES SOBRE LA CALEFACCIÓN DEBIDO A LA EVOLUCIÓN, SEGÚN UN NUEVO ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE TEL AVIV.


•             Las hembras de distintas especies tienen naturalmente una mayor inclinación hacia temperaturas más cálidas

•             Investigadores de la Universidad de Tel Aviv descubrieron que esto se debe a una diferencia evolutiva ‘inherente’

•             Los expertos estudiaron cerca de 11.000 aves y murciélagos, usando datos obtenidos durante 40 años

•             La investigación sugiere que las mujeres sienten más el frío debido a variaciones en el metabolismo

Este tema es una causa muy común de discusiones, pero la próxima vez que discuta sobre la calefacción, puede usar la evolución como respaldo de su argumento.

Científicos han descubierto que las hembras de distintas especies tienden naturalmente a buscar temperaturas más cálidas debido a una ‘diferencia evolutiva inherente’.

Investigadores en Israel estudiaron 13 especies de aves y 18 especies de murciélagos para determinar si los animales mostraban separación geográfica entre los sexos.

El estudio de la Universidad de Tel Aviv descubrió que los machos prefieren temperaturas más bajas que las hembras. Esto llevaba a una distancia física entre ellos en ciertas épocas del año.

 

Previamente, la investigación en humanos había sugerido que los sexos experimentan la temperatura en forma diferente: las mujeres sienten más el frío debido a variaciones en el metabolismo y a la generación de temperatura corporal.

El co-autor del estudio, Prof. Eran Levin, de la Escuela de Zoología de TAU, expresó que ‘Nosotros teníamos la hipótesis de que estábamos ante una diferencia en los mecanismos de percepción de temperatura entre las hembras y los machos, que se fue desarrollando durante el curso de la evolución’. 

Entre muchos mamíferos, incluso en especies que viven en pareja o en grupos mixtos durante toda su vida, los machos prefieren la sombra mientras que las hembras prefieren la luz del sol, o los machos ascienden a los picos de las montañas, mientras las hembras permanecen en los valles, comentaron los investigadores.

El estudio incluyó alrededor de 11.000 aves y murciélagos, usando datos que fueron obtenidos a lo largo de 40 años.

Estas especies fueron elegidas porque vuelan y por lo tanto, son altamente móviles, entonces los investigadores creyeron que la separación espacial entre los sexos – que algunas veces se extiende a zonas climáticas distintas – podría quedar especialmente clara en esos grupos.

La significativa diversidad climática de Israel también les permitió estudiar animales individuales de la misma especie que viven en condiciones climáticas muy diferentes.

Los investigadores descubrieron que los machos prefieren temperaturas más bajas que las hembras, y que esta preferencia lleva a la separación entre los sexos en ciertos períodos durante los ciclos reproductivos, cuando machos y hembras no se necesitan e incluso podrían interferir unos con otros.

El Dr Levin expresó: 'Nuestro estudio ha demostrado que el fenómeno no es exclusive de los humanos; entre muchas especies de aves y mamíferos, las hembras prefieren un medioambiente más cálido que los machos, y en determinados momentos, estas preferencias provocan separación entre las dos especies.

'Esta diferencia es similar en esencia a las conocidas diferencias entre las sensaciones de dolor que experimenta cada uno de los dos sexos, y se ve impactada por diferencias en los mecanismos neurales, responsables de la sensación y también por diferencias hormonales entre machos y hembras’.

La Dra. Tali Magory Cohen, co-autora del estudio, dijo: 'Volviendo al terreno humano, la conclusión es que podemos decir que esta diferencia de sensación térmica no surgió para que pudiéramos discutir con nuestras parejas acerca del aire acondicionado, sino más bien lo contrario: está destinado a hacer que la pareja tome cierta distancia uno del otro para que cada uno separadamente pueda disfrutar de cierta tranquilidad y silencio’, concluyó.

 'El fenómeno también puede relacionarse con los fenómenos sociológicos observados en muchos animales e incluso en humanos, en ambientes mixtos de hembras y machos: las hembras tienden a tener mucho más contacto físico entre ellas, mientras que los machos mantienen más distancia y rehúyen el contacto entre ellos’.

La investigación fue publicada en la revista Global Ecology and Biography journal.

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