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14.07.2014  |  06:00 hs.  |  Amigos Universidad de Tel Aviv

Nanotecnología

La Universidad de Tel Aviv descubre Nanotecnología para ventanas autolimpiantes de rascacielos y autos eléctricos


Ventanas autolimpiantes de rascacielos y autos y paneles solares que repelen el agua y la suciedad, como así también baterías recargables de alta potencia para vehículos eléctricos podrían ser algunas de las aplicaciones más importantes de un descubrimiento de nanotecnología de la Universidad de Tel Aviv anunciado recientemente. 

El desarrollo de formaciones de nanotubos (de proteína) péptidos autoensamblables fue el trabajo del Prof. Ehud Gazit del Departamento de Microbiología y Biotecnología Molecular de la Universidad, conjuntamente con su equipo formado por Lihi Adler-Abramovich, Daniel Aronov, Peter Beker, Maya Yevnin, Shiri Stempler, Ludmilla Buzhansky y Gil Rosenman, algunos de ellos del departamento de Electrónica Física. Su innovación aparece en la prestigiosa revista Nature Nanotechnology.

Adler-Abramovich –quien está completando su doctorado en el laboratorio de Gazit- comentó que el equipo ha estado trabajando en nanotubos durante seis años y en este proyecto específico durante dos. “Cuando comenzamos pensamos en las aplicaciones, pero los resultados fueron tan impresionantes durante nuestra investigación que agregamos más”, expresó.

La Nanotecnología es el estudio del control de la materia a una escala atómica y molecular e involucra estructuras que miden 100 (cien) nanometros –cada uno de una milmillonésima parte de un metro- o más pequeñas.

Una muy corta y poco costosa cadena péptida comprendida por sólo dos aminoácidos y fácil de sintetizar en producción masiva constituye la base de la tecnología.

“El autoensamblado se realiza bajo altas temperaturas y en un vacío. El péptido es tan simple como el del aspartamo, el endulzante artificial” dijo Adler-Abramovich. Los nanotubos tienen la asombrosa característica de ensamblarse de modo tal que parecen “bosques” de césped artificial y son hidrofóbicos, lo que significa que repelen el agua como así también las partículas de polvo.

Por lo tanto, selladas, las ventanas de los rascacielos –que son difíciles de limpiar a menos que alguien lo haga desde un andamio con sogas- no atraerían polvo y si lloviera, cualquier suciedad residual sencillamente desaparecería sin dejar rastros. Los paneles de energía solar de vidrio, cuya eficacia se ve enormemente reducida por el polvo dado que la radiación solar tiene que filtrarse a través de ellos, podrían repeler el polvo si se hicieran de vidrio común recubierto por la nanotecnología, dice Adler-Abramovich.

Las ‘granjas’ de energía solar en el desierto, donde no llueve, podrían repeler el polvo para incrementar su eficacia. Si necesitan estar perfectamente limpias, una pequeña pulverización de agua sobre el vidrio podría quitar la suciedad completamente sin necesitar que nadie los limpie, agregó.

Aparentemente, la nueva tecnología dejaría sin trabajo a los limpiadores de ventanas. 

Adler-Abramovich dijo que otra aplicación para los nanotubos podrían ser los súper condensadores que se auto-organizan en gran densidad para producir una batería eléctrica recargable almacenando grandes cantidades de energía. Éstas liberarían electricidad rápidamente, haciéndolas ideales para autos que dependen de una aceleración rápida, incluso en subida. Los nanotubos funcionan en altas temperaturas y son muy resistentes, dijo la estudiante doctoral de Gazit, y también podrían ser usados para una amplia gama de aplicaciones médicas y biotecnológicas.

Ramot, el brazo de investigación y desarrollo de la Universidad de Tel Aviv, ya está poniéndose en contacto con compañías comerciales que podrían convertir el descubrimiento nanotecnológico en productos concretos. 

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