La electrónica moderna, tal como la conocemos, depende de cómo se emplean los materiales capaces de controlar propiedades electrónicas. A medida que la tecnología se vuelve más pequeña, como en el caso de microchips del tamaño de la cabeza de un alfiler, aumenta la demanda de materiales de conducción a escala nanométrica.
El profesor Eran Rabani de la escuela de química de la Universidad de Tel Aviv logró demostrar que se puede “dopar” a los nanocristales a fin de que estos tengan otras propiedades electrónicas y se los pueda emplear como conductores. Esto ofrece un sinfín de opciones en lo que respecta a aplicaciones de pequeños dispositivos ópticos, tales como diodos y fotodiodos, componentes eléctricos empleados en la telefonía celular, las cámaras digitales y los paneles solares.
De acuerdo con el profesor Rabani, resulta muy complejo “dopar” nanocristales. Estos tienen la capaciad de autopurificarse, lo que significa que se deshacen de sustancias que los alteran. Asimismo, algunos de los métodos sintéticos para dopar nanocristales resultaron problemáticos a escala nanométrica: Los cristales no pudieron resistir las técnicas de dopado que se aplican a semiconductores en masa.
La clave consistió en encontrar un método para dopar a los nanocristales sin ofuscar sus propiedades ópticas, lo cual a su vez anula su capacidad de absorción. Si se puede dopar nanocristales de esta forma, será posible desarrollar aplicaciones prácticas que se basen en materiales nanocristalinos.