Investigadores de la UTA combinan lo tradicional con lo más innovador para crear la próxima generación de superconductores.
Por años, la ciencia ha soñado con sistemas de cableado compuestos por superconductores de alta eficiencia. Sin embargo, este desarrollo planteó a los investigadores importantes desafíos, como el de encontrar materiales maleables y a la vez económicos. Afortunadamente, los investigadores de la UTA encontraron la fórmula que permite concretar este sueño.
El doctor Boaz Almog y Mishael Azulay, de la Escuela Sackler de Física y Astronomía acaban de desarrollar cables superconductores valiéndose de fibras individuales de cristales de zafiros capaces de soportar altas cargas de electricidad. Cada una de las hebras que componen este cable puede llevar 40 veces más electricidad, aproximadamente, en relación a un cable de cobre del mismo tamaño. Con ello se espera generar una revolución en el campo del suministro de energía eléctrica.
Los cables superconductores ocupan mucho menos espacio que los tradicionales y conducen la electricidad en forma más eficiente, lo que los vuelve atractivos a la hora de desarrollar redes urbanas de energía eléctrica. Además constituyen un método más efectivo de obtener energía proveniente de recursos renovables, como la solar o la eólica; asimismo, se pueden emplear los cables superconductores para almacenar energía y poner en marcha dispositivos que mejoran la estabilidad de la red.
Este desarrollo fue presentado por primera vez en la Conferencia de la Sociedad de Vacío de Israel, y estará en exhibición tanto en la Conferencia Europea de Superconductividad Aplicada como en la de la Asociación de Centros de Tecnología a partir de este mes.
Uno de los aspectos que vuelve a los cables de cobre ineficientes radica en el hecho de que se sobrecalientan, explica el doctor Almog. Debido a la resistencia característica del metal, se pierde parte de la energía que circula por el cable, lo que también lleva a que éste se sobrecaliente. Sin embargo, gracias a los superconductores, se elimina el problema de la resistencia. Un sistema interno de enfriamiento, que demanda un flujo constante de nitrógeno líquido, mantiene al cable en estado superconductor; por lo demás, este sistema resulta fácil de conseguir, no es tóxico y, por si fuera poco, es económico: un litro de esta sustancia cuesta menos que un litro de leche, con lo que este producto químico es el refrigerante ideal.
Desarrollar un superconductor de última generación es tan sólo parte de este proyecto en la UTA. El doctor Almog también está avocado a hacer que está tecnología se vuelva accesible y atractiva a fin de despertar el interés de futuros científicos. La UTA también desarrolló placas superconductoras que, llenas de nitrógeno líquido y a semejanza de estos cables superconductores, se pueden fijar mediante imanes de gran potencia y levitar. Si se las coloca en pistas magnéticas, estas placas se mueven por el aire como un auto espacial. Tal vez parezca magia, pero se trata de un fenómeno denominado “captura cuántica”.
¿Y después que vendrá? “Tal vez hagamos helado con el nitrógeno líquido”, afirma el doctor Almog.