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29.12.2014  |  06:00 hs.  |  Amigos Universidad de Tel Aviv

Amigos de la Universidad de Tel Aviv

Estudiando nuestros alimentos


El huevo, uno de los productos más consumidos en el desayuno en los Estados Unidos, ha sido por mucho tiempo objeto de controversias. ¿Es acaso un alimento sano o tiene mucho colesterol? La respuesta depende de lo que consuma la gallina, afirma una investigadora de la UTA.

 

La doctora Niva Shapira, de la Escuela de Profesionales de la Salud de la UTA, afirma que no todos los huevos son iguales. De acuerdo con las investigaciones que llevó a cabo, cuando se alimenta desde temprano a las gallinas con una dieta baja en ácidos grasos omega 6, esto es,  una dieta rica en trigo, sorgo y cebada, y magra en soja, maíz y girasol, éstas producen huevos que provocan un menor daño a la salud a causa de la oxidación. Es este, a fin de cuentas, el factor más importante que determina el impacto fisiológico del producto final en nuestra mesa. 
La oxidación del colesterol, ¿estándar de la industria?
Los huevos con un alto contenido de ácido graso omega 6 exacerban la tendencia del colesterol a oxidarse, con lo que se forma una placa peligrosa en las arterias. Las investigaciones de la doctora Shapira demuestran que los huevos de las gallinas con una alimentación más sana contribuyen a disminuir la oxidación de lipoproteínas de baja densidad, lo que se conoce como “colesterol malo”.
Sin embargo, los huevos más saludables son por lo general más caros, afirma la doctora Shapira.  El precio del alimento para pollos varía de región en región, y en muchas áreas, los alimentos para gallinas ricos en ácido graso omega 6 resultan mucho más baratos de adquirir para los avicultores.  
Para demostrar los efectos que una alimentación más sana tiene sobre la producción final de huevos de gallina, la doctora Shapira diseñó un alimento para gallinas rico en antioxidantes y magros en ácidos grasos omega 6, basado en trigo, cebada y sorgo. Se alimentó con esta dieta a polluelos que todavía no habían acumulado ácidos grasos en el tejido muscular, y después se analizó la composición de los huevos. Luego de que los investigadores lograron obtener huevos con un bajo nivel en omega 6 y a la vez rico en antioxidantes, se entregó este alimento a personas que se habían ofrecido para participar de esta experiencia, con la consigna de que debían consumir dos de estos huevos por día. Se comparó los resultados de los participantes con los de otras personas que, a su vez, debían consumir dos huevos comunes y corrientes por día.
Se dieron enormes diferencias en el resultado de ambas dietas. El consumo diario de dos huevos de producción industrial, ricos en omega 6, provocaron un incremento del 40 por ciento en el nivel de oxidación por colesterol malo en los participantes. 
Por otro lado, gracias a los huevos “más sanos”, estamos en condiciones de comer más de dos huevos por día, esto es, el consumo que normalmente se aconseja, y con todo mantener un nivel saludable de colesterol, afirma la doctora Shapira. 
La gran desventaja radica en que estos huevos no se producen en forma masiva. Hasta el momento,  los consumidores sólo pueden comprar productos de almacén. 

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