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ARTICULOS

Prof. Shimon Yankielowicz


11.07.2014  |  06:00 hs.  |  Amigos Universidad de Tel Aviv

Ciencias Sociales

Fuga de Cerebros en Israel


Se requiere de valentía para cambiar antes de que sea demasiado tarde.

Profesor Shimon Yankielowicz. Pro Rector de la Universidad de Tel Aviv y Miembro del Consejo de Planeamiento y Presupuesto (Basado en la Investigación llevada a cabo por el Prof. Dan Ben-David, Departamento de Políticas Públicas, Universidad de Tel Aviv)

Israel es un país pequeño con problemas de seguridad y socioeconómicos únicos. Dos segmentos importantes de su población como los Judíos Ultra Ortodoxos y los Árabes Israelíes aún no se han integrado completamente a su sociedad principal. El país no tiene recursos naturales y su limitado “cerebro humano” es su principal fortaleza. Este recurso humano es responsable del éxito sin precedentes en las industrias de alta tecnología y biotecnología de Israel y es el motor que ha impulsado el reciente éxito económico Israelí. Israel necesita su recurso humano y no puede darse el lujo de perder una proporción desmedida de sus mejores investigadores. Las universidades de

La tasa de emigración académica de Israel hacia los EE.UU. no tiene parangón en el Mundo Occidental. En general la cantidad de académicos extranjeros residentes en EE.UU. varía entre un 1,3% en España y un 4,3 % en los Países Bajos (Fig. 1). Canadá, por razones obvias posee un valor atípico que llega hasta el 12,2 % mientras Israel está en una categoría propia. Los académicos Israelíes residentes en los EE.UU. en 2004 representaban un 24,9% de todo el personal académico Senior de las instituciones de Israel, dos veces el coeficiente Canadiense y más de 5 veces el coeficiente en otros países desarrollados. Esto representa un éxodo académico inédito –no sólo en términos de la cantidad de académicos que han dejado el país sino también en términos de la calidad de los individuos que el país ha perdido: Cerca del 25% de los académicos y científicos Israelíes, muchos de ellos de primer nivel de excelencia, llamativamente, tienen una radicación de tiempo completo en las Universidades líderes norteamericanas. Como demostración, la Fig. 2 muestra el número de Israelíes en los 40 Departamentos Norteamericanos más importantes en 2007 en cinco campos diferentes: Física, Química, Filosofía, Economía y Ciencias de la Computación.

El Estado de Israel declaró su independencia en 1948. Era un país con 825.000 habitantes y dos universidades – la Universidad Hebrea de Jerusalem y el Technion en Haifa. Estas universidades contaban, combinadamente, con un plantel docente Senior de 118 profesores quienes le enseñaban a mil seiscientos treinta y cinco (1.635) estudiantes. El país era relativamente pobre y absorbía un gran número de Sobrevivientes del Holocausto e inmigrantes, construía ciudades y caminos de la nada, levantaba escuelas y hospitales, desarrollaba la industria, tenía importantes problemas de seguridad y peleaba guerras. A pesar de todo ello logró reunir los recursos para establecer, dentro de las siguientes dos décadas y media, siete importantes universidades de investigación.

Para 1973 estas universidades contaban, combinadamente, con un plantel docente Senior de cuatro mil trescientos ochenta y nueve (4.389) Profesores y Conferencistas y más de cincuenta mil estudiantes. La población del país había crecido hasta llegar a tres millones doscientos cincuenta mil personas con un estándar de vida que mejoraba rápidamente. Hacia fines de la década de los años cincuenta, una década después del nacimiento del país, la cantidad de integrantes del plantel docente Senior era de 24,8 por cada millón de personas. Esta cantidad aumentó 5 veces, para llegar a 133,9 por cada millón de habitantes (Fig. 3) entre 1959 y 1973. Israel progresó y de país relativamente pobre con 10 Académicos por mil millones de shekels (según precios de 2005) en los años cincuenta, pasó a ser un país más rico con 26 Académicos por mil millones de shekels del Producto Bruto Interno (PBI) en 1973.

De un modo similar a lo que ocurría con otras infraestructuras fundamentales que se estaban construyendo de la nada por aquellos tiempos, la educación superior era considerada importante y clasificaba alto entre las prioridades nacionales. La decisión de los Padres Fundadores de Israel conjuntamente con la ayuda de generosos donantes del exterior, produjo el resultado que el país aún está cosechando en la actualidad.

La historia de las universidades de investigación en Israel está cimentada en muchos logros extraordinarios cuyo éxito fue posible con recursos relativamente limitados, lo que posibilitó que Israel clasifique en una posición muy alta en comparación con otros centros de la ciencia y el saber del mundo entero. Ellas hicieron su aporte a la ciencia y la tecnología como así también a las humanidades, las ciencias sociales y el derecho. Los logros de Israel en agricultura, salud, seguridad, alta-tecnología y en las industrias de bio-tecnología reflejan la fortaleza de sus universidades de investigación.

Las evidencias demuestran que esto cambió en la década de los años setenta. Desde entonces, el país ha reducido sustancialmente su inversión en educación superior, hasta cierto punto debido a problemas económicos y también, en parte, debido a un cambio en las prioridades de la dirigencia israelí. Como ejemplo: en 1995 el gasto promedio por estudiante fue de $13.000 contra $11.000 en el Mundo Occidental desarrollado (países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos-OCDE). En 2000, el gasto Israelí cayó a $12.500 contra $12.000 en los países de la OCDE. En 2006, Israel retrocedió aún más hasta llegar a $11.100 mientras el promedio de los países de la OCDE nos superó hasta llegar a $12.300 (todas estas cifras en dólares de 2006). Mientras en todos los países integrantes de la OCDE la inversión en investigación académica ha ido en aumento, en Israel, durante las dos últimas décadas, se ha mantenido prácticamente igual.

El coeficiente de plantel docente Senior per cápita ha retrocedido a los índices existentes a mediados de los años sesenta. Si todos los planteles docentes Senior en los recientemente abiertos Colleges que no pertenecen al campo de la investigación fueran incluidos, aún así el país mostraría su retroceso a los índices de la década de los años sesenta en términos de plantel docente Senior relativo respecto del PBI. De hecho, la cantidad total de cargos del plantel docente Senior en las universidades de investigación de Israel se ha mantenido prácticamente sin cambios desde 1973. De un total de 4.389 cargos que había entonces, llegó a un pico de 5.178 en 2000 antes de retroceder a 4.937 durante los años 2005-2006. En otras palabras, mientras la población del país creció alrededor de 109% (a 7 millones) la cantidad de cargos de plantel docente de investigación sólo aumentó alrededor del 12%. (Si incluyéramos a los relativamente nuevos Colleges fuera de la esfera de la investigación, la cantidad total de cargos académicos aún así alcanzaría los 5.730 en 2005-2006. Esto significa el 31% más que la cifra total en 1973).

La cantidad de cargos en las universidades de investigación está decreciendo continua y lentamente. Ante la singular importancia que la educación superior adquiere en términos de bienestar, seguridad y calidad de vida de un país, esta tendencia es francamente alarmante. La comparación con los EE.UU. (o incluso Europa) es ilustrativa. Si bien EE.UU. e Israel tuvieron la misma proporción de personal académico per capita a mediados de los años setenta, desde entonces los dos países han tomado caminos divergentes. La cifra de personal de enseñanza e investigación por cada millón de habitantes en los EE.UU. aumentó aproximadamente el 29% de 230 en 1976 a 297 en 2005 (y sigue aumentando a un ritmo bastante acelerado). Durante un período de tiempo casi idéntico, esta cifra cayó aproximadamente el 35% en Israel de 216 en 1978 a 140 en 2005 (y continúa decreciendo). Las estadísticas son aún más alarmantes si tenemos en cuenta el rápido aumento en la cantidad de estudiantes. Desde los años ochenta la cantidad de estudiantes ha ido en constante aumento, llegando a los 170.000 en 1990 (de los cuales 127.000 eran estudiantes no graduados o cursando carreras) y 226.000 en 2009 (de los cuales 171.600 son estudiantes no graduados o cursantes).

Casi todos los estudiantes graduados en investigación están estudiando en las universidades de investigación. Entre los no graduados, el 45% está cursando en Colleges, el 40% en las universidades de investigación y el resto, en instituciones de formación docente y técnica.

Las implicancias combinadas de la tendencia ascendente en la cantidad de estudiantes y la tendencia descendente en la cantidad de Profesores tienen un impacto negativo en la calidad de enseñanza y un impacto negativo concomitante sobre la calidad de investigación. A medida que la cantidad de estudiantes por miembro del plantel docente aumenta (llegando a 24 comparado con la relación 15 a 20 en la universidades norteamericanas más importantes) las aulas se han vuelto más multitudinarias y más docentes académicos no investigadores se contratan para enseñar al excedente de alumnos. Esto tiene un efecto directo sobre la calidad de los programas de enseñanza dado que un profesor que no es un investigador activo no puede transmitir resultados de investigación de vanguardia a sus estudiantes.

El plantel docente Senior en Israel tiene una carga relativamente mayor de lo común en su tarea docente en muchas disciplinas comparado con lo que ocurre en las universidades de investigación de los EE.UU., especialmente en los primeros años de su carrera. Como consecuencia, tienen menos tiempo para supervisar a los estudiantes graduados como así también para poder investigar. A esto se suma que los fondos de investigación disponibles para los mejores investigadores en los EE.UU. son significativamente mayores que en Israel.

Teniendo en cuenta la crisis presupuestaria dominante en las universidades de investigación Israelíes, se ha vuelto aún más difícil obtener los fondos necesarios para reclutar jóvenes investigadores líderes, especialmente en los campos experimentales dado que el precio para establecer un laboratorio nuevo y competitivo aumenta constantemente (entre U$ 500.000 y un millón y a veces más).

La infraestructura científica, que debería servir de apoyo para la investigación de vanguardia y que nunca a estado a la par de EE.UU., se ha deteriorado aún más durante la última década. Claramente, esta situación no es nada atractiva para un joven científico líder cuyas oportunidades de investigación en los EE.UU. son mucho mejores.

Existen cuatro razones fundamentales para la fuga de cerebros y la emigración de muchos de los mejores investigadores Israelíes:

A) Cargos Insuficientes

Los jóvenes investigadores que completaban su doctorado tuvieron que enfrentarse, durante las décadas pasadas, con dos problemas. Primero, el país no logró generar puestos suficientes en sus universidades de investigación públicas. Segundo, el hecho de que fuera un país joven trajo aparejado que una parte muy amplia de los puestos fuera ocupado masivamente por miembros del plantel docente por entonces joven de tres décadas atrás. Es más, las dos universidades principales se vieron forzadas (debido al inadecuado manejo presupuestario del sistema de educación superior por parte del Gobierno durante las dos últimas décadas) a reducir en un 15% (la Universidad Hebrea) y en un 20% (la Universidad de Tel Aviv) la cantidad de miembros de sus planteles docentes Senior, mientras el Technion pudo mantener aproximadamente la misma cantidad de personal. Cabe recordar que durante este período fuimos testigos del enorme incremento en la cantidad de estudiantes. Los mejores investigadores, que no pudieron encontrar un puesto en las universidades de investigación, fueron reticentes a aceptar un cargo en los recientemente fundados Colleges que no se dedican a la investigación y prefirieron permanecer en los EE.UU. El hecho de que los investigadores y académicos Israelíes pudieran, de un modo relativamente sencillo, encontrar un puesto en los EE.UU. se atribuye especialmente al alto nivel y calidad de los Doctores “producidos” por la comunidad académica de investigación Israelí.

B) Salarios relativamente bajos en comparación con las posibilidades de trabajo en el exterior.

C) Financiamiento inadecuado de los laboratorios e infraestructura de investigación como así también de su correspondiente apoyo (por ejemplo, los técnicos).

D) Problemas estructurales respecto de la regulación y la ausencia de una política coherente a largo plazo del Gobierno frente a la educación superior.

Esto genera una situación que inhibe el cambio, la adaptación y la competencia y amenaza a la investigación académica con el estancamiento.

La fuga y emigración de cerebros dio como resultado la siguiente “paradoja”:

Si bien la población de Israel es una de las más jóvenes del mundo desarrollado, su plantel docente Senior es uno de los más viejos. Mientras el 17% del plantel docente Senior en Inglaterra, el 25% en Australia y el 32% en los EE.UU. tienen 55 años de edad y más, aproximadamente la mitad del personal del cuerpo docente Senior Israelí –un 48%- se encuentra en este grupo de edad. Como contrapartida, sólo el 21% del plantel docente Senior en Israel tiene menos de 44 años de edad comparado con el 48%, 37% y 33% en Inglaterra, Australia y EE.UU. respectivamente.

Israel es un país pequeño con problemas de seguridad y socioeconómicos únicos. Dos segmentos importantes de su población como los Judíos Ultra Ortodoxos y los Árabes Israelíes aún no se han integrado completamente a su sociedad principal. El país no tiene recursos naturales y su limitado “cerebro humano” es su principal fortaleza. Este recurso humano es responsable del éxito sin precedentes en las industrias de alta tecnología y biotecnología de Israel y es el motor que ha impulsado el reciente éxito económico Israelí. Israel necesita su recurso humano y no puede darse el lujo de perder una proporción desmedida de sus mejores investigadores. Las universidades de investigación son responsables de la investigación innovadora como así también de “producir” un potencial humano calificado y capaz para las industrias basadas en el conocimiento. La presente situación en la cual Israel invierte tanto dinero educando a sus mejores investigadores para luego perder a tantos de ellos en EE.UU. es inaceptable. Analizada en perspectiva, esta pérdida se vuelve aún más incomprensible. Un país con un PBI de más de doscientos mil millones debería estar en condiciones de arbitrar los medios que posibilitarían que cientos de sus mejores mentes regresaran a casa.

Es de vital importancia cambiar el rumbo e invertir fuertemente en educación superior –tanto en términos per capita como de PBI-.

Mientras la comunidad académica de hoy, en gran medida responsable del éxito Israelí en alta tecnología y biotecnología es producto de la inversión del pasado, las inversiones de hoy determinarán la futura calidad de la educación superior de Israel y la futura capacidad del país para competir y prosperar en una economía global moderna. Al mismo tiempo, edificaría una sociedad fuerte basada en el conocimiento, disminuyendo las brechas socioeconómicas y manteniendo su seguridad.

 

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