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05.03.2021  |  00:00 hs.  |  Amigos Universidad de Tel Aviv

AMIGOS DE LA UNIVERSIDAD DE TEL AVIV

INVESTIGADORES DE TAU ABREN LA PUERTA A INTEGRACIONES SENSORIALES ENTRE ROBOTS E INSECTOS


Investigadores de la Universidad de Tel Aviv han abierto la puerta hacia las integraciones sensoriales entre robots e insectos: por primera vez, el oído de una langosta muerta fue conectado a un robot que recibe las señales eléctricas del oído y responde en consecuencia. El resultado es extraordinario: cuando los investigadores aplauden una vez, el oído de la langosta oye el sonido y el robot se mueve hacia adelante; cuando los investigadores aplauden dos veces, el robot se mueve hacia atrás.

En general, los sistemas biológicos tienen una enorme ventaja sobre los sistemas tecnológicos – ambos en términos de sensibilidad y consume de energía. Esta iniciativa de los investigadores de la Universidad de Tel Aviv podría, en el futuro, dar pie a desarrollos mucho más complejos y onerosos en el campo de la robótica.

 

Un esfuerzo interdisciplinario

 

El estudio interdisciplinario fue liderado por Idan Fishel, estudiante de Maestría conjunta, bajo la supervision del Dr. Ben M. Maoz de la Facultad de Ingeniería Iby y Aladar Fleischman y de la Escuela de Neurociencias Sagol, los Profs. Yossi Yovel y Amir Avali, expertos de la Escuela de Zoología y de la Escula de Neurociencias Sagol conjuntamente con el Dr. Anton Sheinin, Yoni Amit, y Neta Shavil. Los resultados del estudio fueron publicados en la prestigiosa revista Sensors. 

 

Los investigadores explicaron que al principio del estudio, ellos buscaban estudiar cómo poder integrar las ventajas de los sistemas biológicos a los sistemas tecnológicos, y analizar cómo los órganos sensoriales de una langosta muerta podrían usarse como sensores de un robot. “Elegimos el sentido del oído, porque puede compararse fácilmente con tecnologías existentes, en contraste con el sentido del olfato, por ejemplo, donde el desafío es mucho mayor”, dijo el Dr. Maoz. “Nuestra tarea era reemplazar el micrófono electrónico del robot por el oído de un insecto muerto, usar la habilidad del oído para detector las señales eléctricas provenientes del medioambiente – en este caso las vibraciones en el aire – y, usando un chip especial, convertir la entrada de datos o ‘input’ del insecto a la del robot”. 

 

Los sistemas biológicos gastan una insignificante cantidad de energía en comparación con la de los sistemas electrónicos. Son miniaturas, y por lo tanto, también extremadamente económicas y eficaces. Sólo como para comparar, una laptop consume alrededor de 100 vatios por hora, mientras que el cerebro humano consume alrededor de 20 vatios por día. 

 

Además, “la Naturaleza es muy superior a nosotros, por lo tanto, deberíamos usarla”, recomienda el Dr. Maoz. “El principio que hemos demostrado puede utilizarse y aplicarse a otros sentidos, tales como el olfato, la vista y el tacto. Por ejemplo, algunos animales tienen increíbles habilidades para detectar explosivos o drogas; la creación de un robot con una nariz biológica podría ayudarnos a preservar la vida humana e identificar a delincuentes, de una manera que en la actualidad no es posible. Algunos animales saben cómo detectar enfermedades. Otros pueden presentir los terremotos. El cielo es el límite”.

 

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