Un nuevo estudio analiza las consecuencias de la crisis del Coronavirus y del confinamiento en sus hogares para los niños con autismo.
Un nuevo estudio de la Universidad de Tel Aviv analiza las dificultades experimentadas por los niños con diferentes niveles de autismo y sus padres durante el primer confinamiento en Israel por la crisis del Coronavirus (en la primavera de 2020). Los datos muestran que los drásticos cambios en la rutina de los chicos y su prolongada estadía en sus hogares que los privó de su educación especial, tuvo consecuencias serias en el comportamiento y desarrollo de los chicos e impactó en la habilidad de sus padres para apoyarlos.
El estudio fue liderado por el Dr. Itay Tokatly-Latzer, y las Profs. Orit Karnieli-Miller y Yael Leitner de la Facultad de Medicina Sackler, en colaboración con el Centro Médico Sourasky de Tel Aviv, y fue publicado en la revista académica ‘Autism’.
La falta de Rutinas Generó Regresión
El grupo de estudio estuvo conformado por los padres de 25 chicos con autismo, quienes compartieron con los investigadores, y en tiempo real, las dificultades que enfrentaron durante el confinamiento. Algunos niños, por ejemplo, se negaban a ir a dormir a la noche – agitados y gritando – y pasaban toda la noche despiertos. Otros experimentaron regresiones conductuales, lo que los hacía volver a movimientos repetitivos y estereotipados que ya habían mejorado.
Al mismo tiempo, no obstante, los investigadores notaron que hubo familias que tuvieron experiencias diferentes, y que pudieron encontrar modos creativos de ayudar a sus chicos a atravesar la crisis en forma positiva: una pareja eligió acompañar los intereses particulares de su hijo, participando en el horneado repetitivo de tortas. Los padres de otro niño que necesitaba estar en movimiento permanente, le compraron a su hijo una cama elástica para saltar, de manera tal que pudiera gastar su exceso de energía en su casa.
Programas de Apoyo y Guía para Padres de Niños con Autismo
La Prof. Karnieli-Miller expresó que “Los confinamientos son difíciles para todos nosotros, pero mucho más aún para aquellas familias con niños autistas. Para estos chicos, incluso el más insignificante cambio en su rutina puede causarles daño y desequilibrios. El estudio demostró que en muchas ocasiones los padres quedaron desamparados, sin las herramientas y el conocimiento profesional requerido para abordar la situación. Los padres necesitan contar con herramientas, apoyo y guía para poder enfrentar este enorme desafío que les permita crear una “rutina flexible” para sus hijos..
“Los resultados del estudio demuestran que durante los períodos de confinamiento el Estado debe hacer lo que sea para evitar e impedir el cierre de la educación especial, con el fin de prevenir el daño que eso genera a los niños con necesidades especiales”.